lunes, 14 de mayo de 2018

“Operación bikini” NO, mejor un estilo de vida saludable


Por fin ha llegado el calor, comenzamos a sacar la ropa de verano y los bañadores de nuestros armarios y, junto a ella, la idea de que debemos adelgazar, pesemos lo que pesemos, todos queremos lucir los “tipazos” que vemos en las revistas que, en muchos casos, o quizás en la mayoría, están retocados. Para que este propósito no pase factura a nuestra salud debemos huir de mitos, dietas mágicas y productos milagro, así conseguiremos evitar el fracaso.


¿Todavía estoy a tiempo para la “operación bikini”?

Siempre es buen momento para mejorar nuestro estilo de vida comiendo de forma saludable y realizando actividad física, por tanto, hoy puede ser un día estupendo para mejorar nuestros hábitos. Pero, si deseas realizar una dieta de adelgazamiento, antes de lanzarte a realizarla, busca consejo de un especialista y asegúrate que realmente debes perder peso, de que no estás buscando un ideal estético alejado de un ideal saludable.

¿Cuánto peso puedo perder?

Por tanto, lo primero que debes saber, antes de comenzar una dieta de adelgazamiento, es si realmente necesitas perder peso y en caso afirmativo, ¿cuánto peso puedes perder saludablemente?. De forma orientativa, se puede valorar el peso correcto de una persona usando el Índice de Masa Corporal (IMC), que relaciona el peso y la talla de un individuo, en población adulta, los límites adecuados de IMC, es decir, los asociados a una mayor esperanza de vida son los comprendidos entre 19-25 kg/m2.

Aunque el peso sea muy alto no se deben perder muchos kilos juntos, por ejemplo, sería correcto tratar de reducir entre un 5 y un 10 % del peso en no menos de 6 meses. Así, en una persona que pese 120 kg, la pérdida de peso en 6 meses no debe ser superior a 6‐12 kg.

Pautas para perder peso sin perder salud:

Si realmente necesitas perder “algunos kilos” te dejamos algunas ideas:

1.           Consumir una dieta saludable e hipocalórica, es decir, que aporte menos calorías de las que nuestro organismo necesita, pero cubra tus ingestas recomendadas de energía y nutrientes, es decir, que en menor cantidad de energía estén todos los nutrientes. Para conseguir este objetivo elige alimentos que contengan una alta densidad de nutrientes como la frutas, las verduras, cereales de granos enteros, ….

Una dieta hipocalórica no contendrá la misma energía para todos los individuos, ya que como mínimo la dieta debe aportar 22 kcal por cada kg de peso al día. Por tanto, si pesas 90 kg no debes consumir una dieta con menos de unas 2000 kcal/día.

Por todo ello, para que la dieta hipocalórica sea diseñada de forma correcta debe hacerlo un especialista, que previamente valore tus hábitos alimentarios actuales y debe hacerlo de forma individualizada, no es correcto usar la misma dieta en distintas personas, no te fíes de una dieta que sacan de un cajón.

2. Realiza actividad física: es un buen aliado para prevenir la ganancia de peso y para mantener una buena salud (movilidad, agilidad, función cardiaca, estado de ánimo…).

Además, ayuda a mantener la masa muscular que siempre se pierde durante la realización de regímenes hipocalóricos.

2.           Aprovecha para adquirir definitivamente hábitos saludables alimentarios y de actividad física, así garantizaras el mantenimiento del peso conseguido y al finalizar la dieta hipocalórica no habrá de nuevo un incremento de peso. Porque, aunque puede ser relativamente fácil perder peso, lo difícil es mantenerse.

3.            Para ello, busca cambios en tu dieta y actividades físicas que te resulten agradables y que se puedas hacer a diario, evitando objetivos que en pocos días serán difíciles de cumplir.

¿Qué peligros pueden suponer las dietas milagro?

Este tipo de dietas consiguen la pérdida de peso porque con ellas se consumen menos calorías de las necesarias, pero se olvidan de la adecuada ingesta de nutrientes y no logran establecer unos hábitos alimentarios correctos, además pueden producir alteraciones de salud como hipoglucemia, arritmias cardiacas, problemas gastrointestinales, trastornos metabólicos (cetosis, etc.), malestar general, mareos, caída del pelo o contracturas musculares entre otras.

Por eso, es de vital importancia una adecuada educación nutricional que nos ayude a mantener un peso saludable durante toda la vida, no realizar dietas exprés con las que perdamos peso rápido, pero dañemos seriamente nuestra salud.

Y recuerda, que como ya hemos comentado en otras entradas:

La pérdida de peso no tiene que ser rápida, sino poco a poco, la constancia es la mejor herramienta.

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Bibliografía

1.    Carbajal, A. “Dietas de adelgazamiento”. Manual de Nutrición y Dietética. Departamento de Nutrición. Facultad de Farmacia. Universidad Complutense de Madrid. Disponible en: https://www.ucm.es/nutricioncarbajal/ 1

2.    Sociedad Española para el estudio de la obesidad (SEEDO). IMC. Disponible en: http://www.seedo.es/index.php/pacientes/calculo-imc

3.    Moreiras O, Núñez C, del Pozo S, Cuadrado C, Ávila JM, Ruiz E, Varela G. “Dietas y productos mágicos”. Ed: Instituto de Nutrición y Trastornos Alimentarios de la Comunidad de Madrid. INUTCAM. 2009