jueves, 7 de abril de 2016

Nutrición y lactancia materna


Hasta hace algo más de dos años, es decir, cuando nació mi niño, escribir sobre la lactancia materna era muy fácil, sólo debía resaltar su importancia, pero ahora después de 27 meses de lactancia, sé que no es tan fácil conseguir instaurar una lactancia exitosa y que esta no es sólo nutrición. Estoy segura que todas las madres que habéis tenido la suerte de conseguir dar el pecho a vuestros hijos lo sabéis, y también las que lo habéis intentado y no lo habéis conseguido, porque como decía es más difícil de lo que nos explican, pero mucho más bonito y satisfactorio.

Recomendaciones

Sin lugar a dudas, la lactancia materna es la mejor alternativa para suministrar al recién nacido la energía y los nutrientes que necesita para un crecimiento y desarrollo saludables. Se recomienda que sea exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y que se prolongue hasta que la madre y el niño lo deseen, superando al menos los dos años (http://www.who.int/topics/breastfeeding/es/). La lactancia materna, al igual que la artificial, debe ser “a demanda”, algo que suena muy bien pero es muy complicado, porque eso incluye mientras mama está comiendo, duchándose…

Efectos beneficiosos

Está muy demostrado que tiene efectos beneficiosos no sólo en el recién nacido sino también en la madre, os resumo algunos de ellos:

  1. .         Alimento diseñado para el recién nacido, su energía y nutrientes se hallan en las proporciones adecuadas para su crecimiento, aporta ventajas inmunológicas, psicológicas, favorece un adecuado desarrollo mandibular y dental y reduce la prevalencia de sobrepeso-obesidad.
  2.          Estable lazos afectivos entre la madre y el recién nacido, aunque esto no implica que estos lazos no se puedan establecer si la lactancia es artificial. 
  3.         Coste cero, aséptica y siempre tiene la temperatura adecuada, pasa directamente del pezón a la boca del bebé, por tanto, está exenta de manipulaciones y libre de posibilidad de contaminación por los gérmenes ambientales y contribuye a la prevención de infecciones.  
  4.        Ayuda a disminuir las hemorragias tras el parto y a que el útero vuelva a su forma y tamaño originales más rápidamente.
  5.   Contribuye a la recuperación del peso de la madre tras el parto, ya que la grasa almacenada en el cuerpo durante la gestación se convierte en energía para producir leche.

Composición

El volumen y la composición de la leche materna varían en función de la etapa de la lactancia e incluso dentro de una misma tetada, por eso decimos que es un alimento diseñado específicamente para nuestro bebe y para cada momento de su desarrollo. Los primeros 1-4 días tras el nacimiento, se secreta el calostro, posteriormente aparece la leche de transición y a partir de la tercera semana comienza a secretarse leche madura. Dentro del mismo día, la leche materna tiene una concentración de nutrientes distinta por la mañana y por la tarde y dentro de la misma tetada, la primera parte es más rica en hidratos de carbono y la última en grasa, ¡maravillas del cuerpo humano!.

Dieta durante la lactancia

Durante la lactancia es importante que la madre lleve una dieta adecuada, contrariamente a lo que se piensa, debe ser más abundante que la dieta durante la gestación, ya que, la lactancia es más exigente energéticamente hablando, mientras que durante la segunda mitad de la gestación el consumo energético debe ampliarse en 250 kcal, durante la lactancia este incremento debe ser de 500 kcal. Este periodo también implica requerimientos superiores de algunos nutrientes como  proteínas, calcio, yodo, zinc, selenio, tiamina o vitamina B1, riboflavina o vitamina B2, equivalentes de niacina, vitaminas B6, C, A y E. Sólo el ácido fólico presenta requerimientos superiores durante la gestación que durante la lactancia.
Durante la lactancia se deben realizar entre 4 y 6 comidas al día, que incluyan alimentos con un alto contendido en nutrientes como:
  1.   Leche y derivados.
  2.   Cereales y derivados.
  3.   Legumbres.
  4.   Verduras y hortalizas (incluyendo patatas). En ocasiones, es necesario limitar algunas (coles, repollo, ajos, rábanos, ...) porque pueden producir que el recién nacido rechace la leche por la modificación de su sabor, pero no todos los niños lo rechazan.
  5.  Frutas.
  6.  Huevos.
  7.  Aceite de oliva.
  8.  Hidratarse adecuadamente (2,5-3,5 l agua/día), desaconsejándose el consumo de bebidas alcohólicas y/o estimulantes.
Se debe moderar la ingesta de sal y de azúcar y por supuesto eliminar drogas y tabaco.

Pero lo más importante es que la madre disponga de mucho apoyo y de profesionales correctamente formados para afrontar este periodo.
Espero que este pequeño texto os ayude a afrontar vuestra lactancia.
 

Bibliografía

  1. Sáenz de Pipaón, M. Lactancia Materna. En: Libro blanco de la nutrición infantil en España. Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil de la Universidad de Zaragoza. 2015.